“EN EL FÚTBOL, CADA UNO TIENE SU PELÍCULA”

Ángel García

Cuando escribo esto, lo hago aún con la sorpresa de haberme encontrado a uno de los tipos más honestos al que me he enfrentado en una entrevista. Txomin Barcina (16-02-1991, Logroño) es su nombre. Sé que no es forma de comenzar una pieza periodística, pero he tenido dudas si enfocarlo como entrevista o reportaje. Por eso, empiezo a escribir sin tener claro el género periodístico, pero teniendo grabadas como cuchillos algunas de sus frases.

Poniéndoos en antecedentes, su nombre debería ir de la mano del francés Griezmann, hasta que se soltaron, hasta que el destino, o las lesiones, o la fortuna, o las decisiones… desataron el nudo. Os cuento una historia que podría ser triste pero que deja un desenlace de agradecimiento sin rencor que mucho firmarían. Ahí va.

Txomin es hijo de otro Txomin, un menudo delantero riojano que alcanzó la gloria de la 2B con el Arnedo a finales de los 80, antes que el segundo de la saga naciera. Algo tendría el padre porque tuvo la posibilidad de marcar a un equipo con Pablo Alfaro en la defensa contraria, o Salillas o Carlos Lasheras en la punta. También Luis Miguel Ramis, siendo juvenil en el Nastic y antes de firmar en el Real Madrid, supo cómo definía el Barcina precedente.

“Mi padre fue pretendido, jugando en el Berceo, por el Zaragoza y Atlético de Madrid, pero había fallecido su padre y se tuvo que quedar sin intentarlo porque debía trabajar” comenta Txomin sobre la carrera de su padre, que tuvo recorrido en 3ª y un par de campañas en el Arnedo de 2ºB.

 

La suya, la del hijo, comenzó pegada a un balón: “Daba mucha guerra en casa y me llevaba mi padre al campo. Eran más grandes las medias que yo, pero con 3-4 años ya jugaba con mayores. Luego, fui creciendo hasta que la Real Sociedad se fijó en mí y me firmó” explica Barcina.

La Real Sociedad siempre ha picado en clubes riojanos.

Siempre. El Berceo estaba convenido y cogía la Real jugadores del equipo. Con 11 años fui con ellos a jugar el Torneo de Mallorca. Con 12 al de Brunete, que todos ya conocen. Luego, siendo infantil, compartía entrenamientos entre el Berceo, durante la semana, y la Real. Iba a San Sebastián los viernes a entrenar y el sábado a jugar.

Siendo tan niño, no sería fácil compaginar.

En cadetes ya me fui a vivir allí. Nos llevaron a la Residencia Olarain. Teníamos de todo y nos trataban muy bien. Fuimos 5 o 6 jugadores riojanos y éramos los más pequeños. Javi Ros, ahora en el Zaragoza, o Rubén Pardo estaban conmigo. Desde entonces somos muy amigos.

Tanto como para celebrar los goles juntos.

Cada vez que alguno de los tres marcamos nos llevamos el dedo al bigote como si lo tuviéramos. Es la forma de acordarnos de quienes somos, del lugar del que venimos.

 

En San Sebastián todo siguió el ritmo acorde a las expectativas puestas por el club en los jugadores. Txomin comenzó a saltar de categoría en categoría siendo uno de los referentes de la cantera txuri urdin. “Fui escalando hasta llegar donde esperaban. Se daba una serie de características, como que era zurdo y hábil y siempre cumplía. Llegué a la selección de Euskadi, a la española en categorías inferiores y el Real Madrid y el FC Barcelona me quisieron firmar, pero yo estaba muy feliz en la Real y puedo decir que cumplí todos los contratos firmados hasta los 23 años en que me fui” resume el extremo izquierdo riojano.

 

Pero lo que mucha gente desconoce es que Barcina era una de las perlas realistas llamadas a hacer carrera en el primer plantel hasta que… aparecieron las lesiones. “En juveniles de segundo año yo estaba en el División de Honor y había hecho 2 o 3 entrenamientos con Lillo en el primer equipo, entonces en 2ªA, pero en un partido ante el Danok Bat me rompo el isquio” dice Barcina.

¿Y luego?

Intento forzar para llegar a la cita de la selección sub´18 y me vuelvo a romper. Entonces se sube a Griezmann que estaba en el equipo una categoría inferior al mío y, entrenando, en un choque fortuito entre el Antoine y Bingen Erdozia, el otro zurdo del equipo, se lesiona Erdozia.

Y entonces…

El primer equipo necesita un zurdo y yo estaba lesionado. Erdozia, también. Entonces suben a  Griezmann a entrenar con ellos en la pretemporada, cuando era el que menos posibilidades tenía. Arrasate necesitaba un zurdo y nosotros teóricamente estábamos por delante, pero lesionados. También hay que decir que Griezmann la rompe. Marca tres goles en el primer amistoso, y ya nunca baja. Fue ascendiendo y se consolidó. Se lo mereció porque lo peleó.

¿Destacaba tanto entonces?

Griezmann tuvo la suerte de estar en el momento justo en el lugar adecuado para tener su oportunidad, pero nadie le ha regalado nada, se lo ha currado. Al principio, se le achacaba el físico, que si era bajito, pero cambió físicamente y ganó velocidad. Era muy talentoso. Y lo mejor que tenía era su mentalidad. Siempre quería estará jugando y entrenando. Cuando tienes hambre, confianza y te dan la oportunidad, todo sale.

Y cuando te recuperaste ya era tarde.

En 2ªA, con el equipo en otras circunstancias económicas, era más sencillo ascender. Cuando se sube a 1ª ya era imposible porque se firma a jugadores como Carlos Vela y hay más dinero. Ya no puedes confiar tanto en la cantera para puestos tan decisivos. Mi tren era en 2ªA porque en 1ª no tenía hueco.

Y te estancaste.

Tampoco fue eso. Yo pedí salir, y había equipos de 2ªA interesados, pero no me dejaron hacerlo. Querían que estuviera en el filial y me fogueara allí. Tenía contrato…

Pero no oportunidad para reivindicarte.

Siempre he pensado que estuve ante una gran oportunidad, pero hay que tener suerte y estar en el momento justo y en el lugar indicado. Yo, por la lesión, no estuve, y Griezmann sí. Y la aprovechó porque es un gran jugador. Mi pesar es que no he tenido ni siquiera la oportunidad de aprovecharla.

Lamentas eso.

Es que creo que con una oportunidad, con presencia, aunque hubiera sido en Copa del Rey, un par de partidos, podía haberlo conseguido. Estaba en dinámica de estar arriba… pero ahora no puedo martirizarme. Todo te hace crecer y no darle vueltas.

Habrás tratado de encontrar alguna explicación.

Las lesiones te cortan, pero quizás el ansia de recuperarme, de volver. Siempre he tratado de tener los pies en el suelo, pero fuero tantas desgracias que llegas a pesar de que la culpa es tuya, pero no puedes castigarte. Creo que se me ha exigido mucho y es una exigencia que he llevado con orgullo aunque también he hecho mucha autocrítica.

 

Pero tampoco quedan atisbos de enfado o de desilusión tras dejar la Real. “No puedo estar decepcionado con ellos porque me lo han dado todo. Aún hoy voy a Zubieta y  me tratan como si fuera una más. Me he sentido muy querido y solo guardo grandes recuerdos” aunque no impida mostrar cierta falta de entendimiento ante una situación que le hizo dejar el club. “Querían que renovara y salir cedido al Real Unión, pero necesitaba empezar de cero, desconectar y me fui al Huracán de Valencia con 23 años. Ya me daba igual el campo, si era artificial o pequeño, quería ir a donde no me juzgaran” señala anticipando el sino habitual en su carrera, las lesiones. “Hice muy buenos partidos, me sentía muy bien, hasta que me rompí de nuevo y estuve tres meses parado cuando mejor estaba”, dice Barcina.

Lo que queda claro es que no solo vale ser muy bueno para llegar a la élite.

Necesitas trabajo, talento y mucha suerte. Luego súmale continuidad. Hay muchos jugadores muy buenos en 2B, sin oportunidades arriba o tras desaprovecharlas. Esto no es ABC o una regla de matemáticas. La mía debió llegar con la Real en 2ª, ya en 1ª era imposible. El tren no pasa más que una vez y tienes que estar en la estación.

 

 

Estar en 3ª, el curso anterior, le ayudó a ganar perspectiva.

Miré mucho atrás el año pasado. Antes había estado en Calahorra a un buen nivel, y me volví a romper. Al final esperé mucho por un equipo de 2B y no llegó nada y acabé jugando en 3ª. Bajan los sueldos y te planteas muchas cosas. Y ahí la cabeza empieza a funcionar. Al final consigo subir en el mercado de invierno y llega el COVID.

 

 

Pero ahora valoras el momento, que no quiere decir que no lo hicieras antes.

Para mí ahora el Haro Deportivo ahora es como si fuera el primer equipo de la Real Sociedad entonces. Hay que ser humilde y salir reforzado. Creo que he vuelto a donde no debía de haber salido nunca.

¿Te has planteado enviarlo todo al carajo?

Nunca he pensado en eso. Pero sí que he visto que bajan los sueldos, que llega este virus, que he dejado mi infancia atrás… todo por el fútbol. Fíjate que hasta el año del Calahorra no conocía realmente a mis amigos de pequeño, no había compartido mucho con ellos. Por eso me niego a rendirme, he invertido mucho tiempo de mi vida en esto.

La envidia le podrá acompañar cuando ve a los que fueron sus compañeros.

Ver a los demás llegar te da envidia sana, pero no como para decepcionarme. Seguro que yo también habré hecho yo algo mal: Forzar en recuperaciones, tomar decisiones equivocadas… Pero no puedo hacerme un daño gratuito que no merezco. ¿Por qué no voy a poder estar en el fútbol profesional en 2 o 3 años? Estamos viendo que se dan casos en equipos que ascienden.

 

Hace años compartió el balón en equipos de jugadores que ahora son estrellas, pero Barcina siempre tuvo claro que “soñaba en jugar en la Real Sociedad a pesar de las ofertas. Estaba en dinámica de primer equipo en una situación ideal, pero me lesioné. ¿Si me veía aquí a estas alturas de mi vida? Siempre deseé tener una oportunidad en el fútbol profesional, pero en el fútbol cada uno tiene su película” afirma mientras explica los jugadores con los que compartía internacionalidades en las inferiores: “Thiago, Muniain, Canales, Gaztañaga, Pacheco. Recuerdo inaugurar Wembley con 16 años en un partido de preparación para el Europeo sub´17. Son recuerdos que están ahí”.

¿Y cuando ves a Griezmann en la televisión?

Me alegro por él porque se lo curró. Tuvo la oportunidad y la aprovechó.

Ángel García

( www.cazurreando.com)

(Imagenes Cedidas por Txomin Barcina)

Next Post

"LA CLAVE DEL TARAZONA ES EL VESTUARIO"

No fue fácil saborear la élite y quedarse a las puertas siendo tan joven. José Ruiz Cutillas, “Casi” (8-6-1993, Jumilla, Murcia) lo acarició con la punta de los dedos cuando apenas era un adolescente de 16 años. Había salido de tierras murcianas siendo muy joven para unirse a las bases de Osasuna hasta  que una inoportuna lesión truncó sus planes. Once años después se ha convertido en el hombre de […]