“SE ME HAN CERRADO PUERTAS POR SER BAJITO”

Ángel García


 

El fútbol también va por modas. Y no solo en las equipaciones. Polivalencia en las posiciones, nuevos dibujos tácticos, interpretaciones variadas y, al final, siempre el balón, el protagonista. Y esas modas también atañen en los últimos años a las porterías. Buscar perfiles espigados, de altura, y luego completar con otras características. Fermín Sobrón (25 años, Baños del Río Tobía, La Rioja) bien lo sabe. Defender la meta del Haro Deportivo, siendo el portero titular con menos estatura de la categoría, tiene mucho mérito en un club en el que la estatura nunca ha sido condicionante para Aitor Calle, el técnico que más ha confiado en el meta riojano. Siguiendo la estela de porteros famosos que nunca llegaron al 1.80, Sobrón, con sus 175 centímetros, defiende su trabajo desde el fondo como una vez lo hicieron en la élite Jorge Campos, Fabian Barthez o René Higuita, metas famosos que tampoco eran ejemplos de metas con altura.

 

¿Cuántas veces te han dicho que eres bajito para ser portero?

Muchísimas, pero es que nunca fui un chaval alto, de esos que pegaba el estirón. Siempre he sido de los pequeños en todos los equipos donde he estado. Y toda la vida he tenido que escuchar que la altura iba a condicionar mi futuro en las porterías. Creo que si me hubieran dado 1 euro cada vez que escuchaba que era pequeño, tendría ahora bastante dinero (con risas).

 

¿Te has sentido minusvalorado?

No es que me haya sentido así, porque tenía otras características, pero se me han cerrado muchas puertas por esos prejuicios hacia mi altura. Tengo claro que midiendo 15 centímetros estaría en un equipo de superior categoría, pero tampoco me he sentido acomplejado. Lo que sí he hecho es usar ese hándicap para ser más fuerte aprovechando y explotando otras virtudes que otros no tenían.

 

¿Cuáles son esas virtudes?

El juego con los pies y la valentía en el campo. Cuando empecé jugaba de delantero y los entrenadores no me dejaban ser portero porque tenía un disparo potente. Y no me sentía bien porque yo siempre quise ser portero. Creo que para suplir esa carencia de centímetros y jugar bien por arriba hay que ser valiente y listo, no alto. Mira mi ex compañero César Caneda. No es el central más alto pero se lleva todas por arriba. Y lo suple porque es listo y sabe colocarse.

 

Hubo una época en la que nadie quería ser portero. En mi infancia solo iban a la portería los que menos sabían jugar.

Yo siempre quise ser portero. Tengo recuerdos de muy niño discutiendo con mis entrenadores porque quería jugar de portero y ellos me ponían de jugador.

 

Te saliste con la tuya.

Sí, yo empiezo con una selección que la Real Sociedad hace en La Rioja. Escogían 2-3 jugadores de cada equipo y nos llevaban a jugar torneos y así nos probaban. Si salía bien, te ibas a Zubieta. En aquella selección me llevan como delantero a un torneo en Vitoria, en San Viator. Estamos jugando y al poco de empezar se nos lesiona el portero y no había más. Preguntan si alguien se quiere poner en la portería y fui el único voluntario. Aquel partido paré un penalti y desde entonces ya no he salido de la portería. Tenía 9 años y al final me salí con la mía.

 

Y siempre ya defendiendo la meta.

Llegué a veces a acuerdos con los entrenadores y me dejaban jugar media parte como portero y la otra mitad como jugador de campo. Hasta que llegué a juveniles en la UD Logroñés y ya no quise compartir puesto.

 

Pepe Calvo fue el técnico que te dio la alternativa.

Con él y Nacho Martín empecé a entrenar con el primer equipo de forma regular. Tenía 16 años y subía con ellos de forma habitual. Imagina para un chaval como yo entonces estar allí con Manu García, Diego Cervero, De Paula… era la leche. Pero Pepe Calvo me dio confianza e incluso fui convocado en cinco ocasiones. Recuerdo ante el filial del Racing o el Athletic, donde jugaba el meta internacional Kepa.

 

Siendo tan joven eso sería un máster.

Entrenando con gente de ese nivel, que te ayuda, cada día aprendes más. Todos los entrenamientos eran lecciones. Ver cómo se cuidaban, cómo te aconsejaban los defensas, cómo te decían la mejor forma de sacar el balón con los pies…

 

Y mejoraste lo que mejor te definía, el golpeo con los pies.

Siempre había tenido una derecha buena, pero para los porteros, históricamente, no era algo en lo que destacaban. Ahora todos son mucho más completos y todos ofrecemos mucho más que un golpeo. Aprendí mucho de ver cómo golpeaban otros porteros el balón, cómo la sacaban los centrales…

 

Y te llega el debut oficial…

Debuto en la temporada 14-15 en Ganzábal, ante el Langreo, un equipo que se lo jugaba todo estando nosotros ya clasificados para Play Off. Tenía dieciocho años y venía de jugar con el Náxara de Tercera. Pouso me da minutos en ese partido y recuerdo los nervios, la responsabilidad de jugar en el club de mi ciudad. Perdimos y ellos, pese a ganar, descienden. La gente apretaba desde la grada, pero tenía conmigo jugadores de mucho nivel jugando en aquella UD Logroñés. Estaba Menudo, Titi, Moisés García… éramos un equipazo, aunque aquel día nosotros no nos jugábamos nada.

 

 

 

Pero la primera vez que te enfundaste la camiseta en un partido con la UD Logroñés tiene también su historia…

Me expulsaron. Pepe Calvo me dio la oportunidad en un amistoso en Las Gaunas ante el filial del Barcelona. Jugaban Deulofeu, Grimaldo, Gio Dos Santos, Araújo, el de Las Palmas… Me acuerdo que llevaba el dorsal 30 y nunca más lo he llevado, por superstición. Acabó Iñaki, el actual capitán, como portero. (Nota: Algunas de las fotos de este día ilustran el reportaje).

Incluso jugaste en el Pizjuán, en Copa del Rey.

Pouso me premió con el partido de vuelta. La eliminatoria estaba decidida en la ida y era la vuelta. No era consciente de lo que pasaba hasta que salté al campo. No se jugaba nada el Sevilla pero la gente me insultaba, me presionaba mucho… y me sentí futbolista viviendo ese momento. Estaban Reyes, Inmobile, Fernando Llorente… Recuerdo que se acercó Iborra en un córner, que me sacaba la cabeza, y me miró desde allí arriba y no se me ocurrió más que pedirle la camiseta. Luego le expulsan y pensé que ya no la tenía. Pero acabó el partido y apareció en el vestuario nuestro para dármela.

 

Y en Copa del Rey siempre te sentiste protagonista. Ante el Adarve de Víctor Cea te reivindicaste.

Aquel partido me quitó años de vida (riéndose). Llegamos a los penaltis sin goles. Todo se alargaba y entonces detengo uno a uno de ellos. De repente Sergio Rodríguez, el míster, me dice que el siguiente lo lanzo yo. Ni me quejé, estaba con confianza. Venía de parar el mío y sabía que lo metía. Me crucé con Cristian Parras (actualmente portero del Talavera) y me mira de esa forma como quien dice: “cabrón, a mí no me lo vas a meter”, y lo metí. Pasamos de ronda aunque luego nos eliminaron.

Pero jugaste poco esas temporadas. 13 partidos en 3 años entre la UD Logroñés y una cesión al Villanovense.

Siempre digo que ser portero sub´23 es muy complicado. Te quieren los equipos porque no ocupas ficha sénior y se ahorran la pasta, pero dime cuántos porteros sub´23 acaban jugando en la 2B. Poquísimos. El paso de sub´23 a sénior es muy difícil para todos los porteros y hay veces en las que tienes que bajar un peldaño para saltar de nuevo hacia adelante.

 

Porque en Extremadura no te fue muy bien.

Me fui con Pepe Cuevas y Manolo Sanlúcar al Villanovense. Tuve que dejar la UD Logroñés porque estos habían firmado un convenio con el Éibar y habían llegado varios jugadores cedidos, entre ellos un portero, Jon Ander, que está ahora en el Tudelano. No tenía sitio aquí y fue muy duro porque era la primera vez que salía. Pero el equipo estuvo muy bien, con resultados incontestables y con Wilfred, que era el portero titular, a un nivel sensacional. En invierno vuelvo a Logroño con Berges en el banquillo y luego ya con Sergio Rodríguez.

 

¿Duele verse en el banquillo partido tras partido?

No, yo siempre he sido, ante todo, compañero. Y siempre he asumido mi rol en los equipos en los que he estado sin dejar de trabajar para cambiarlo, sin una mala cara. Creo que el trabajo es lo único que cambia las cosas, y eso que he chupado mucho banquillo.

 

Y terminas saliendo de la UDL.

Cuando acabo como sub´23 dejo el club. Me duele, pero lo entiendo. Y es a partir de entonces cuando más juego.

 

Pero es Tercera.

Buscaba confianza y el Haro Deportivo me la dio, aunque fuera en Tercera. Hay mil porteros sin oportunidades también en Tercera y tener la opción del Haro es para valorarlo. Además, nos salió todo. Solo puedo estar agradecido al equipo por haber confiado entonces en mí.

 

Y te encuentras con Aitor Calle. ¿Es tan especial como cuentan?

Sí, lo es. Todo lo que hace es con pasión. Desde dentro es muy competitivo, enfermizo con el fútbol y esa es la base del éxito. Siempre intenta tener a todos los jugadores enchufados al 100%, titulares y suplentes, da igual el nombre. Nos trata y nos aprieta a todos de la misma forma. Tengo muy claro que yo, si dejo de trabajar, me voy al banco.

Volviendo a tu posición. ¿Se aprende a ser portero?

Más que eso, se aprende a construirse como portero. Se aprende a interpretar aspectos del juego; cómo temporalizar, cómo manejarte con presión… porque no es lo mismo entrenar que jugar. Hechos como corregir a los compañeros, aportar cuando el equipo sufre, ser uno más. Creo que hay muy pocos porteros que están desde muy jóvenes preparados para ser titulares. Pasados los 28 años es cuando mejor se encuentran, cuando mejores prestaciones ofrecen.

 

¿Se ganan los partidos desde la portería?

Sin duda, y no parando solamente. Sólo con lo que transmites, esa tranquilidad que tratas de haces llegar a tus compañeros… Es importante que no te arrugues, que te ofrezcas. Creo que es casi tan determinante tu puesto como el del delantero goleador de un equipo.

 

Habrá veces en las que te dan ganas de salir y jugar arriba, cuando las cosas no salen. Y más, conociendo tu historial.

Jajaja… yo lo llamo “tensa calma”. Hay partidos en los que no intervienes nada pero que sabes que en cualquier momento te llegan. Y tienes que estar atento, concentrado, sin despistarte. Pero sí que hay veces en las que ves sufrir a tu equipo en ataque y quieres subir para ayudar y meterla hasta con las orejas.

 

Mójate. ¿Quién es el mejor portero en 2B?

Hay muchos, porque el nivel es mayor de lo que parece. Este año me ha sorprendido mucho Ximo Miralles, portero del Numancia. Está a un nivel sensacional. Trasmite mucho desde la portería. También me gusta mucho Isma Gil, Miguel Martínez y Gaizka Saizar que tiene una envergadura y presencia bestial. A nivel de élite el mejor es Ter Stegen. Lo tiene todo. Es bestial.

 

Pero me dicen que te quedas con Casillas.

Es el mejor que he visto en mi vida. Fue determinante porque era un portero que paraba cuando tenía que hacerlo. Parar, paramos todos, pero él lo hacía cuando había que hacerlo, en los momentos claves.

 

Fuera del fútbol, orientas tu vida a la enseñanza.

Sí, estoy haciendo la mención por Educación Física en Magisterio. Me queda muy poco para acabar. Creo que hay que tener algo pensando en el futuro para cuando no haya fútbol. Somos jugadores de 2B, sin sueldos de estrellas y cuando el fútbol se acabe…

 

¿No sueñas ya con llegar a la élite?

Nunca digas nunca porque nunca se debe dejar de soñar. Y hay mil ejemplos. Mira, a Enric Gallego. Lo hizo, llegó a Primera, marca goles. ¿Por qué no yo? ¿U otros?

 

Ángel García

( www.cazurreando.com)

 

 

(Imagenes Cedidas por Fermín Sobrón)

 

 

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