«EL MURCIA NO PERMITE TENER EXCUSAS»

Mondo Moyano

Se le puede llamar Raúl Garrido Fernández (Valencia, 20 de octubre de 1972) o directamente Raúl Grupo III. Primero como centrocampista fino y después como entrenador que apunta muy alto, su trayectoria ha estado marcada por el telón de acero que cae históricamente desde Alcoy (a veces Murcia) hasta el último rincón de Girona. Para el actual entrenador del Olot son ya 15 temporadas, 15 años de su vida en el Grupo III, esquivando balas en las trincheras más duras de la categoría. Buenos días, Badalona. Hasta mañana, Hospitalet. Ahí viene el Hércules otra vez. Ahora han creado una categoría intermedia entre la vieja Segunda B y la Segunda División, pero para algunos de nosotros, el Grupo III ha ejercido siempre ese rol. El dragón de los grupos. La Segunda B de más dinero, la de más ratoneras de césped artificial y sobre todo la de más nivel, porque recoge en sus afluentes los sobrantes de ríos principales: las canteras de Barcelona, Español, Villarreal y Valencia. Sólo una vez ha cambiado de aires Raúl en Segunda B: fue para asomarse por el Grupo IV en la 97/98, con la camiseta del Murcia. Aquel equipo estaba diseñando una escalera sólida para salir del pozo, y aunque aún tardaría un par de años en asomar la cabeza, Raúl y otros más construyeron varios peldaños. Las tres temporadas consecutivas creciendo con el Olot en el Grupo Salvaje y el reconocimiento unánime de toda la categoría ratifican que a Raúl se le da bien construir.

 

¿Cómo te fuiste haciendo futbolista?

En mi casa se vivía mucho el fútbol, porque mi padre nos contagió esa pasión de muy pequeños y el balón siempre estaba presente. Yo ya soñaba desde muy pronto con ser jugador profesional. Mi primera ilusión era jugar en las categorías inferiores del Valencia, algo que conseguí. Llegué hasta el Mestalla, aunque luego tuve que salir.

 

¿Lo que motiva al futbolista profesional es lo mismo que le motiva cuando juega de niño en el recreo del colegio?

Absolutamente. Es la misma esencia. Como segundo entrenador del Villarreal en Champions League he sentido la misma ilusión que cuando al año siguiente entrenaba a un cadete de Primera Regional en Valencia. El deseo de hacerlo lo mejor posible y de realizarte va más allá de dónde estés y de la categoría en la que compitas.

 

Refresca la memoria para los más jóvenes: ¿cómo jugaba Raúl Garrido?

A mí me colocaban como centrocampista por banda, y bueno, yo me adaptaba porque era muy competitivo, pero me sentía más cómodo por dentro. Era un centrocampista de creación y con llegada, muy apasionado por lo que hacía. Me hacía falta muy poco o casi nada para vincularme con el club para el que jugaba.

Eras muy delgadito. Por aquel entonces no se cuidaba tanto la preparación física.

Así es. He notado muchísimo la evolución de ese aspecto del fútbol, no se puede comparar a nuestra época como futbolistas. Pero incluso a nivel táctico, emocional… todos los recursos han aumentado. El futbolista está mucho mejor entrenado, y las influencias que tiene ahora son mucho más positivas que las que nosotros teníamos.

 

Te voy a decir una fecha, a ver si te suena de algo: 22 de septiembre de 1996

Ostras… pues así de primeras no te sabría decir.

 

Le metes tres goles al Murcia con el Andorra en un 3-2

¡Ah! Te juro que lo he pensado por un momento. Es lo primero que me ha venido.

 

Le metes un hat-trick al Murcia y, como pasaba muchas veces antes, el Murcia te ficha para la temporada siguiente

Seguro que fue decisivo. Ese año en el Andorra estuve realmente bien. Yo tampoco era un goleador, por lo que recuerdo ese día con especial cariño. Al Murcia le llamé la atención, me hicieron un seguimiento y decidieron ficharme. En ese Murcia al que le hice tres goles estaban por ejemplo Sigüenza, García Pitarch, Paco Jurado y Camacho, que en el partido de la segunda vuelta me hizo un marcaje al hombre.

 

Llegas al Murcia en la 97/98. Tú que has jugado en muchos equipos de Segunda B, ¿notas que el Murcia es diferente a otro tipo de equipos?

Evidentemente. A ver, estamos hablando de una de las ciudades más grandes de España, y es un club histórico. Cuando vas allí sabes que es Segunda B, pero que vas al Real Murcia, y eso son palabras mayores. La ciudad, el estadio, la afición… Era otro nivel, había mucho sentimiento detrás, y de eso te das cuenta enseguida. Pero esa temporada fue muy difícil, porque en aquel grupo estaban el Córdoba, el Almería, el Málaga, el Cádiz, el Recreativo de Huelva, el Granada… era un grupo increíble. Quedamos octavos. Teníamos a Aquino, Fran, Cudi, Garzón, Carrero… un buen equipo.

 

¿Cómo recuerdas la ciudad de Murcia?

Vivía por la calle Santa Teresa, totalmente en el centro. Murcia ofrece mucho. Es una ciudad muy atractiva en todos los sentidos. Yo era muy joven y, siendo futbolista, no es fácil gestionarlo. Mis recuerdos son maravillosos.

 

En la 98/99 el Murcia sí se mete en playoff de ascenso, a pesar de tres cambios de entrenador

Fue un año convulso. Empezó Fabri, pero la cosa no fue bien. Pusieron a Carlos Simón, que era el director deportivo, y mejoramos mucho. Al final le destituyeron también y jugamos el playoff con Chato González de entrenador. En el playoff no dimos el nivel, pero también es cierto que nos superó un Getafe que estaba despegando, en sus inicios de lo que ha terminado siendo. Hicimos buena temporada y demostramos que era posible que el Murcia volviera otra vez a rondar el ascenso.

 

¿Tu sueño era jugar en el fútbol profesional?

Sí, porque el cambio es muy importante, se da un salto de calidad muy grande. Era mi sueño, la culminación a tantos años de trabajo. Jugué una temporada en Segunda, con el Lleida en la 2000/01, pero no nos salió bien y bajamos. Ya no pude volver a disfrutar de esa categoría.

 

Y como entrenador, ¿qué sueños tienes?

Yo siento que estoy empezando. Es verdad que como segundo entrenador he conocido ya la élite, en el Villarreal, pero como primer entrenador estoy en mis inicios. Es mi sexta temporada en Segunda B, y siento que me queda muchísimo por delante. Uno de mis objetivos personales es progresar, tener retos importantes, y ojalá alguna vez pudiera estar en Primera o Segunda.

 

¿Cómo te gusta que jueguen tus equipos?

El Olot de estos tres últimos años es el reflejo de lo que quiero transmitir como entrenador. Somos un equipo muy valiente, muy intenso, que no especula, que intenta jugar en campo contrario, fuerte defensivamente… El año pasado fuimos los menos goleados del Grupo III.

No sé si la Segunda B ofrece flexibilidad para arriesgar mucho en el juego

Lo que pasa es que en Segunda B hay una limitación clara: la diferencia de escenario. Puedes jugar en un campo grande con buen césped, como el del Hércules, o puedes jugar en un campo muy pequeño de césped artificial, de los que hay muchos en el Grupo III. Esto condiciona y te hace adaptarte. Pero yo soy de los que piensan que se puede jugar al fútbol en cualquier escenario, siempre, o casi siempre. Pero hay que tener un plan claro y ser competitivo.

 

¿Cómo percibes al actual Murcia?

Está en una fase complicada, como de ver hacia dónde va, por todo lo que le viene ocurriendo a nivel extradeportivo. Es un club que pretende volver al fútbol profesional, pero está muy condicionado. Ojalá sea capaz de volver, porque lo merece.

 

Una discusión recurrente que tenemos algunos aficionados es si tenemos que rebajar la ambición del Murcia para adaptarla a una realidad humilde, o si por el contrario es incluso más necesario que nunca mantener ese orgullo y ese listón para no caer en las excusas

Hay que encontrar el equilibrio, pero sin olvidar que el Murcia no te permite tener excusas. Cuando uno juega en el Murcia o lo entrena, debe poner pocas excusas. Es de los mejores sitios donde uno puede estar en Segunda B, esté como esté el club. Uno tiene que transmitir a su entorno la grandeza de lo que supone estar en el Murcia, para que todos lo sientan así. Eso debe ser prioritario.

 

¿Te haría ilusión entrenar algún día al Murcia?

Yo ahora estoy muy contento y muy a gusto en Olot, pero entrenar al Murcia es algo que me gustaría que me pasara alguna vez en la vida. Uno siempre quiere volver a donde ha sido feliz. Es un sitio donde he estado maravillosamente y mis recuerdos son fantásticos. Pero todo ello partiendo de que yo estoy encantado en Olot.

 

Háblame de esa etapa actual en Olot

Llegué en un momento muy difícil en la 2017/18, justo hace tres años, porque el equipo era penúltimo a siete puntos de salvarse. Nos unimos, conseguimos hacernos fuertes y salvarnos del descenso en la última jornada. Aquello fue un punto de inflexión. El equipo creyó mucho en mí, y yo en ellos. Se formó una unión muy bonita. A partir de ahí, cada año hemos ido creciendo. En la 2018/19 conseguimos jugar Copa del Rey, y nos quedamos en mitad de la tabla. En cuanto a la temporada pasada, estábamos a cinco puntos del playoff de ascenso cuando se suspendió la competición por la pandemia. Veníamos en una dinámica muy buena. En definitiva, siempre hemos ido creciendo, porque hemos creado un vínculo muy bonito entre club, afición y equipo. Me están tratando fenomenal y me están dando mucha confianza, que es lo mejor que le puede pasar a un entrenador. No es normal dirigir cuatro temporadas consecutivas a un mismo club.

 

En tu primera temporada en el Olot dirigiste a Toril, que ahora está destacando con el Murcia y ya lleva tres goles

Él era muy joven, venía cedido del Mallorca como sub 23. Seguro que no fue titular tantas veces como a él le habría gustado, pero siempre que jugó lo hizo muy bien. Dio muy buen rendimiento. Yo acabé muy contento con él, y creo que él conmigo. Hace tiempo que no hablamos, pero nos tenemos muy buen aprecio.

 

Antes de entrenar al Olot pasaste por varios equipos con problemas, entre 2015 y 2016

Tras salir del Villarreal, decido llevar la escuela de Huracán Valencia, un equipo entonces en Segunda B. Voy progresando hasta que llego de entrenador del primer equipo, pero justo cuando llego, el inversor del club decide retirarse. Entonces aparecen los problemas económicos y llegan muchos meses sin cobrar hasta que finalmente nos retiran de la competición por impagos. Es decir, justo cuando estoy progresando como entrenador, me toca vivir el lado más feo de esta profesión. Cuando nos retiran, me voy al Olímpic Xátiva del mismo Grupo III, para las últimas 14 jornadas de esa temporada 2015/16. Tras mucho remar, damos vuelta a la situación y salimos del penúltimo puesto pero finalmente tenemos que jugar el playout para no bajar, que perdemos con el Leioa. Todos los equipos nos habían dado por desahuciados mucho antes, pero luchamos hasta el último partido y me ofrecieron renovar. En la siguiente temporada me contrata el Eldense en la tercera o cuarta jornada, también en Segunda B, y eso es lo peor que he vivido en el fútbol. Aguanté sólo cinco partidos, afortunadamente. Hubo muchos problemas con temas de apuestas ilegales.

 

Antes habías compartido banquillo con tu hermano en el Villarreal, y os metisteis en Champions en 2011

Eso es inolvidable, y siempre lo llevaré conmigo. Poder estar en Primera División, en el Bernabéu, en el Camp Nou, en Mestalla, ser cuartos en Liga, jugar la Champions, llegar a semifinales de Europa League… Todo eso me deja una enseñanza y una experiencia imborrables.

Tras todas estas experiencias en los banquillos, ¿qué aspectos consideras más importantes para gestionar un grupo?

Sobre todo, ser tú mismo, mostrarte tal y como eres sin dobleces. Tienes que reflejar cada día la pasión que sientes por lo que haces, debes mantener siempre un mensaje claro y no debes tener cara oculta. Luego hay otros matices, pero estos factores me parecen los más importantes.

 

¿Tiene que haber siempre intensidad máxima en los entrenamientos?

Si no tienes esos hábitos, difícilmente los podrás sacar luego en competición. A lo mejor puedes lograrlo puntualmente, pero no será lo habitual. Lo que vas haciendo en el día a día se va manifestando en los partidos.

Dejas sin convocar a un jugador. ¿Hay que darle explicaciones?

Depende de la persona. Hay futbolistas a los que puedes dar explicaciones y probablemente va a ser positivo, mientras que otros ni lo quieren ni lo necesitan, y de hecho no vas a ayudarles si les das esa explicación. Hay que tener presente el lado humano del jugador para poder convencerle de lo que le digas. A mí me gusta razonar las cosas, que haya comunicación y fluidez para que el jugador sepa con claridad lo que el entrenador le pide y lo que quiere. Pero dependiendo de la personalidad del jugador puedes elegir ser más expresivo o menos.

Imagina que mañana juegas una final. Con qué sistema saldría tu equipo

Depende de la plantilla que tengas, del rival… No eliges un sistema al azar. Si tienes dos muy buenos delanteros, lo mismo eso te obliga a usar un sistema con dos delanteros. Si tienes tres muy buenos centrales, quizás tengas que jugar con los tres. La alineación y el sistema en sí mismos no son muy importantes. Lo más importante es qué buscas, qué quieres hacer, y cuáles son las fortalezas y debilidades de tu equipo y del rival. El pasado domingo (tercera jornada, Olot, 1; Prat, 1) utilicé tres sistemas diferentes, porque las cosas no iban bien y traté de buscar soluciones. Jugué un 3-4-2-1, luego un 3-5-2 y luego un 4-3-3. El partido está vivo y te tienes que adaptar a lo que el rival te demanda casi que cada minuto.

 

Como entrenador, ¿por dónde podrías al Raúl Garrido jugador?

Le pondría de interior, de 8, aunque podría también hacer función de mediocentro. En el Olot jugamos con tres centrocampistas por dentro, así que sería uno de esos tres. Creo que lo situaría en un costado, para que pueda meterse por dentro, con movilidad, y tener protagonismo con el balón.

 

Mondo Moyano

( www.cazurreando.com)

(Imagenes Cedidas por Raúl Garrido)

http://mondomoyano.blogspot.com/

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