“EL ALCORCONAZO NOS HIZO PARECER MONOS DE FERIA”

Ángel García

Existe la probabilidad de que el próximo tren que usted coja sea conducido por el protagonista de la siguiente historia, un tipo que estuvo en muchas estaciones -futbolísticas- y que supo escoger la clase de billete en función del rival. Con ustedes, Diego Cascón, delantero histórico de 2B, un tipo con muchos complementos a su nombre; desde cazurro, como buen leonés que es, a goleador, pasando por jugador de equipo y aventurero del balón más allá de nuestras fronteras. “Necesitaba descansar. Llevo tres años retirado y me he sacado las oposiciones de maquinista de la Renfe” dice el leonés.

Sin haber salido de la cantera de un filial de los grandes, Diego Cascón fue un jugador de esos de pico y pala, de aquellos que no tenían padrino, de los que tuvieron que cimentar su carrera a base de esfuerzo, sacrificio y kilómetros -en León es complicado ser profeta en la tierra-. Pero ese tesón para no estancarse fue el que hizo que tomara parte en dos de los principales hitos de los últimos años del fútbol modesto, en dos estaciones donde fue tan importante su presencia como recordada en unas aficiones donde dejó huella con su trabajo y sus goles; El Ejido y Alcorcón.

Escribir de esos lugares de paso, sigue en la memoria de algunos en el tablón de las machadas. Y ellas siempre se asociaban a la Copa del Rey, una competición, entonces, más complicada que la actual en sus primeras fases. “Creo que antes era más difícil porque era a doble partido” comenta Cascón, un 9 de garra y empuje que recorrió la geografía nacional en un viaje que le llevó de León, a Badalona, El Ejido, Alcorcón, Éibar, Jaén, Melilla, Mérida y, deteniéndose al final del camino, en Ibiza. Incluso, por Asia y América del Sur jugando en Hong Kong y en el América de Cali. “Mirando atrás, tengo muchas historias guardadas. Desde que debuté siendo juvenil en la Cultural hasta mi despedida en Tercera con el Ibiza” señala el atacante mientras destaca que “lo de la Copa del Rey, los dos momentos, es lo que más destaco de mi experiencia porque no fue fácil conseguir por dos veces lo quehicimos mis compañeros y yo”.

Villarreal y Real Madrid, de forma consecutiva, fueron eliminados por los equipos que defendía Cascón y en ambas ocasiones con el chileno Pellegrini en el banco rival. “Tuvo más repercusión ganar al Madrid, por lo que genera alrededor el club blanco” certifica el delantero que, en las filas del Alcorcón, vio como goleaban a un equipo con Benzemá, Raúl, Albiol, Arbeloa, Guti, Granero o Van Nistelrooy. “Al día siguiente había más periodistas que gente del club entre jugadores y trabajadores. Te llamaban a las 6 o 7 de la mañana desde Perú o Chile, parecíamos monos de feria. Imagina que recibimos casi 200 invitaciones de restaurantes de toda España para invitarnos a comer o cenar a toda la plantilla. Impresionante”, rememora.

 

Lo del Villarreal fue “distinto. Fue un año antes, pero no movían lo que lo hacía el Real Madrid. Y eso que estaban Pires, Cazorla, Bruno, Rossi… No lo recuerdo de la misma manera porque tampoco fui tan protagonista como en el alcorconazo, pero es algo que recuerdas siempre”. Y no cesó ahí su experiencia. Defendiendo los colores del Jaén se midieron al Atlético de Madrid, aunque entonces no hubo campanada. “Recuerdo que perdimos en la ida 0-3 con el campo a reventar, y en el Calderón caímos 1-0. Nos expulsaron a Dani Torres en casa por mano. Me sorprendió la reacción de Raúl García y Gabi diciéndole al árbitro que bastante era ya el penalti, que no le expulsara. En aquella eliminatoria no tuvimos nada que hacer”.

Uno de los recuerdos que mantiene de entonces son las camisetas, como medallas, intercambiadas con jugadores de aquellas eliminatorias: “Tengo las de Benzemá, que llevaba el 11, de Cazorla, Thiago, Sergio García, Adrián, pero me hace especial ilusión la de Pepe. Cuando se la fui a pedir me dijo que me la cambiaba siempre que le diera la mía. Nunca un jugador me la había pedido. Nos felicitó por lo que habíamos hecho” afirma valorando mucho más las de “Jorge Molina, Míkel Rico, Álex Diez… jugadores que han llegado a la élite y han jugado conmigo”.

Pero no todo fue un camino de rosas tras aquellas puntuales citas con las estrellas. La realidad de 2B continuó para un jugador que siguió acumulando partidos y… hasta un ascenso: “Con el Alcorcón ese mismo año de la Copa del Rey. Ascendimos, pero yo sentí cierta desilusión. Me dijeron que renovaba y que me enviarían el contrato durante las vacaciones. Me fui a Suramérica y, a los dos días, me llaman y me dicen que no me renuevan. Fue un palo” indica sin querer encontrar culpables aunque “me defraudó un poco Anquela porque no fue claro conmigo, pero, como entrenador, no tengo una palabra mala contra él. Era muy temperamental pero sabía llevar al equipo, nos entendía” aunque también ahora, en frío, es más objetivo “algo de culpa también tendría yo. Tenía 25 años e igual me faltaba ese punto de madurez”.

Además de Anquela, Cascón tiene palabras para quienes han sido sus mejores técnicos: “Sin duda, Eloy Jiménez. Estuve con él en el Mérida. Fue brutal cómo gestionó el grupo. Carlos Granero, en Melilla, también fue muy importante. Veníamos de hacer una horrible primera vuelta y acabamos a un punto de Copa del Rey” explica.

Sobre jugadores y compañeros podría escribir un libro. Destaca a la plantilla del alcorconazo “éramos un grupo de amigos y lo seguimos siendo. Acabábamos de entrenar el sábado y en el mismo campo nos comíamos un bocadillo de panceta, de chorizo, allí mismo en el vestuario. Recuerdo que Sergio Mora nos echaba la bronca porque decía que no nos cuidábamos…”. Precisamente de Mora, actualmente en el staff de Bordalás en el Getafe, destaca que “es el jugador que más ha impactado, el más determinante. No he visto a nadie como a él marcar los tiempos de un partido. Si íbamos ganando y quedaban veinte minutos, ya no se jugaba más”.

Lamenta su escaso tiempo en la Cultural, su primer equipo profesional y el club de su ciudad. “Debuté en un equipo con grandes jugadores, con una plantilla bestial. Era un chavalín cuando llegué y allí estaban Sergio Fernández -actual director deportivo del Alavés-,  Ángel Luis, Villafañe -también máximo responsable en la actualidad del Zamora-,…  todos leoneses. Les llevaba viendo toda la vida y flipaba cuando me cambiaba a su lado” aseguraba antes de incidir en las ofertas para volver de las que dispuso: “No era esta Cultural, con la infraestructura actual. No tenía el tirón que tiene ahora, aunque de todos modos hubiese sido complicado porque la Cultural no tiene con los leoneses la paciencia que tiene con otros jugadores, les exige mucho más”.

Se despidió cogiendo su último tren futbolístico en los mimbres del actual UD Ibiza cuando “la cabeza me pedía acabar mi carrera. Rufete me convenció para ir a Tercera, pero estaba cansado y tuve problemas con un míster por primera vez en mi carrera. Además, me acababa de casar y veía a mi mujer cada tres meses, tenía que compartir casa… y me fui con todas las facilidades del club” expone antes de concluir que “me alegro de todo lo que le pasa al Ibiza, fundamentalmente por la gente que está allí. Es un club que funciona como si fuera de otra categoría, y estoy convencido que, tarde o temprano, van a llegar arriba”.

Ángel García

( www.cazurreando.com)

(Imagenes Cedidas por Diego Cascón)

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