«HE ESTADO EN LOS SITIOS CUANDO NO ME TOCABA ESTAR»

Ángel García

 

 

Imaginarse a Dani Aquino es hacerse a la idea de estar pensando en un jugador que lleva toda su vida en el subconsciente futbolístico de cualquiera. Debutar tan joven en la élite -lo hizo con 16 años en 2A con el primer equipo del Real Murcia y, un año más tarde, con 17, en Primera División- y sostenerse año tras año entre los jugadores más diferenciales de 2B, no está a la altura de cualquiera. Hijo de un goleador mítico, el Toro Aquino, heredó un gen competitivo que lleva todos los visos de legar a su hijo, el tercero de su generación: “Me encanta que le guste el fútbol, comparto mucho con él y me recuerda mucho a mí” admite el jugador del Badajoz.

 

Usted debuta en Primera en con el Real Murcia. ¿Supo siempre que lo haría?

Supe que iba a llegar al primer equipo, era mi objetivo desde siempre. Siempre he sido muy cabezón en la vida, mucho. Desde niño lo tenía en la cabeza, era el equipo de mi ciudad, donde me había criado. Siempre con el balón y pasando por todas las categorías. Siempre con la camiseta del equipo.

Fue Lucas Alcaraz el que le da la alternativa.

Fue el año del ascenso a Primera. Llevaba casi toda la temporada entrenando con el primer equipo, entrando en dinámica de la primera plantilla. La semana anterior me lleva convocado a Vecindario, pero no juego.  La siguiente jugamos en casa ante el Tenerife. No nos jugábamos nada y me da la media hora final. Y, además, marcó. El mes siguiente cumplía 17 años.

Cualquiera hubiera firmado un guion tan deseado.

Fue muy bonito, debutas en casa… siempre me había preparado para algo así. Era muy joven y lo veías de otra forma porque yo era muy cabezón, insisto, y me hubiera gustado debutar mucho antes porque llevaba tiempo entrenando con ellos.

¿No se creció?

A ver, yo tenía ficha del filial y conocía y tenía muy claro mi rol en el equipo. Entrenaba con el primer equipo pero jugaba con el filial. El club planteó todo poco a poco, ir metiéndome con tiempo, hasta que debuté.

De todos modos, fue una carrera meteórica.

Sí, con 14 años debuto con el filial del Murcia, con 15 años ya tenía muy definido donde iba a estar, pero sigo pensando que tenía que haber debutado antes (riendo)… es que siempre he sido muy competitivo y poco conformista. Ahora, viéndolo de lejos, me doy cuenta que todo llega cuando debe llegar.

¿Le sentó mal entonces no debutar antes?

No, tampoco es eso, pero la presión siempre me ha gustado y yo me veía jugando. Siempre me ha sentado mal no cumplir expectativas, ni siquiera las mías, pero también había grandes jugadores y buenos equipos donde yo quería entrar.

Pecados de juventud, supongo.

Era joven, con el tiempo te das cuenta de frases que son tópicos, pero que son ciertas. La frase esa que dice “ojalá con 20-21 años hubiera sabido lo que sé ahora” es totalmente cierta. Pero también le digo que todo lo que me ha pasado, lo he disfrutado. Tuve mi momento en muchas ocasiones para decidir, y tampoco me arrepiento de las decisiones tomadas.

Permanece en Murcia tres temporadas más y, con veinte años, decide salir. Tiene 20 años y parece ya un veterano en un club.

Salgo porque creo que puedo crecer y me surge el Valladolid. No tuve fortuna y tengo la oportunidad de irme al Oviedo. Había sido un año malo en el Valladolid y necesitaba reinventarme. Pero en Oviedo veo que el míster, Sarriugarte, no confía en mí. Conozco gente maravillosa en Asturias, pero me falta jugar y sentirme importante. Me surge la posibilidad de salir de nuevo al Atlético de Madrid y para allá que me voy. En Oviedo querían que siguiera, me trataron de convencer, que tuviera paciencia… pero en navidad decido salir.

Acaba en el tercer filial, jugando en 3ª.

Sí, mucha gente no lo entendió, pero lo necesitaba. Necesitaba jugar, sentirme importante y, con Óscar Mena como técnico, lo volví a sentir; jugar para disfrutar, reencontrarme otra vez, estar a gusto en el campo. Creo que ha sido de las mejores decisiones que he tomado nunca.

Pero termina jugando ese medio año, hablamos de la 2012-2013, en tres categorías distintas: 3ª, 2B y 1ª.

Fue curioso. Yo firmé por el club para estar en el filial y me pidieron jugar en el equipo de 3ª por circunstancias del club. En esa media temporada marco 16 goles y me suben a jugar un partido con el B y debuto a final de temporada con el primer equipo en Zaragoza.

De salir de Oviedo, a jugar en 1ª.

Fue medio año espectacular. En el tercer equipo estuve muy bien, pero debutar en el Atlético, en 1ª, fue otra historia. Además asistí a Diego Costa en el gol en La Romareda.

Usted ya sabía lo que era jugar en la máxima categoría.

Pero esta vez fue muy distinto, quizás lo valoré de otra forma por la forma en la que se dio. En el Atlético todo es diferente y te das cuenta de la magnitud que tienen las cosas. Fue otra lección para mí por la categoría del club y por la forma en la que tienen que manejar toda la repercusión que hay alrededor.

¿Es el Atlético otra historia?

La herencia sentimental que tiene es otro mundo; su filosofía, ese sentimiento, un equipo que tiene tanto corazón. Te hacen sentir que perteneces a él ya lleves 10 días o 10 años.

Y, además, el Cholo como míster.

Es la hostia. Su filosofía es lo que queremos todos a los que nos gusta el fútbol. Entrenar con él, estar día a día en su dinámica fue algo espectacular que siempre voy a recordar. Le ponía pasión, emoción, sentimiento… y eso es algo que, a día de hoy se ve poco. ¡Es que le ponía pasión a todo!

¿Cómo fue estar, compartir vestuario, césped con aquellas figuras?

Alucinaba cada día que estaba con ellos. Imagine a Arda Turan, Falcao, Filipe, Diego Costa… hice una pretemporada con ellos y todos me acogieron muy bien, sobre todo los suramericanos, por eso de mis raíces argentinas.

Pero vuelve al segundo equipo, al B.

Por edad ya tenía complicado quedarme y, si subía, creo que ya no podía bajar. Pero estoy muy contento porque hice 27 goles en dos años.

¿Es atlético desde entonces?

Yo soy siempre del Real Murcia; soy de Murcia y del Murcia.

Le viene a buscar, cuando acaba contrato, el Numancia. Un 2A con la oportunidad de volver donde ya estuvo.

Y me fui para Soria. Creía que ganaba estabilidad y que podría tener minutos y no fue así. Pero aprendí mucho.

¿Qué aprendió?

Que si el entrenador no te pone, no es porque tenga algo contra ti, es una cuestión de gustos, no porque tenga algo contra ti o te dejes algo como jugador. Siempre tengo una frase que llevo conmigo que dice que “no es tan importante la cantidad de los minutos si no la calidad que le des al equipo”. Además, mi padre siempre me dijo que si no preguntas cuando juegas, tampoco lo debes hacer cuando no te ponen.

Son lecciones importantes dentro del fútbol. Los jugadores siempre sois egoístas y queréis jugar.

El entrenador nunca hace nada que vaya en su contra. Y él quiere ganar tanto o más que tú. Es posible que haya otro jugador en tu posición que pueda dar más al equipo, aunque tú no lo veas.

Tiene las ideas muy claras.

Mi idea es ser entrenador cuando deje el fútbol. Cada día me fijo más, intento aprender de lo que veo a mi alrededor. Y le digo algo; cada vez les entiendo más. Hay que trabajar en el campo y no ganárselo por castigo.

Volvemos a su historia. Su siguiente estación de paso es Santander.

En Santander caí de pie, me pasó lo mismo que cuando llegué al Atlético. El Racing es un club especial para mí. Cuando llego venía de pasar unos años anteriores malos y creamos una ilusión en la ciudad y en la afición. Me sentí muy bien, sobre todo el primer año. Hicimos récord de puntos junto a la Cultural, pero fue duro no poder ascender. En el segundo se cambió la plantilla casi en su totalidad, solo quedamos 3-4 jugadores. Los que hicieron el equipo pensaron que cambiando casi todo se iba a ascender, pero al final fue una transición y salió una temporada regular.

Ese año la gente la tomó contigo.

En el fútbol hay poca memoria y eso hay que saberlo. No sirvió de nada haber metido 27 goles el año anterior, parecía que había una obligación de repetir y eso no es nada fácil. Entiendo que se está expuesto y lo respeto, pero es una crítica fácil. Y más fácil es tirar de las malas lenguas e inventarse historias, pero tienes que aceptarlo porque es tu trabajo. A mí me quedó la conciencia tranquila porque lo dejé todo por el Rácing. Además, mi recuerdo de Santander es muy bueno, le tengo un cariño especial y es el lugar donde nació mi hijo.

Y aparece el Murcia. El regreso del hijo pródigo.

Se dieron todas las circunstancias para regresar. El proyecto era muy bueno, estaba hecho para ascender, había una energía muy positiva alrededor. Además, era un buen contrato y estaba en casa. Tenía una espinita con el club, pero al final salió todo mal; varios meses sin cobrar, un caos a nivel institucional, en definitiva, un desastre.

Mucho riesgo dejar Santander para venir al Murcia en aquellas condiciones. ¿Te sentiste engañado?

Ya no sé ni cómo me sentí. Acababa de ser padre y el proyecto que habían diseñado era bueno, con objetivo de ascenso. Sabía que podía salir mal…

Y salió mal. Deja el equipo en el mercado invernal.

El equipo hizo una primera vuelta muy buena, las sensaciones deportivas eran increíbles, incluso ganamos antes de navidad en Melilla, un rival complicado, pero… empieza a salir gente del club, bajan las fichas y se fueron cargando la base que teníamos. No quería que me pasase lo de Santander, que en mi propia casa me tomaran como cabeza de turco, y decidí salir.

¿Esa fue la razón de su salida del club grana?

Me voy porque busco estabilidad para mi familia. En el fútbol nadie se acuerda de ti cuando pasa el tiempo, a no ser que seas Messi o Cristiano Ronaldo.

Algunos le culparon de abandonar el barco…

No, las razones las he explicado y, además, era una buena oportunidad para salir, algo que siempre había querido.

Chipre.

Al AEK Larnaca. Disfruté mucho esos seis meses, pero debí regresar al final de la temporada porque no ejecutaron la opción de compra. Cuando llego me surge la posibilidad de irme a Polonia y para allá que me fui. Era una oferta muy buena, un buen pelotazo al que no podía renunciar. La pena es que me lesiono y me cuesta entrar mucho en el equipo. La adaptación fue muy difícil; costumbres distintas, frío… creo que cuando sales a esto sitios es importante caer de pie. Yo no lo hice y, aunque soy fuerte mentalmente, te das cuenta de que vas con tu familia y para ellos no fue nada fácil.

Y regresa a España.

Yo podía haber seguido, pero no estaba solo, tenía a mujer y a mi hijo… pero al final ves que no es tan importante el dinero como la estabilidad de la familia.

La familia siempre es el asa al que agarrarse cuando las cosas no van bien.

Por supuesto, te queda la familia, mi mujer, que es mi fiel compañera de viaje, lo mejor de mi vida. Al final, es lo que te va a quedar.

Tiene opciones para elegir. Recuerdo ese mercado del año pasado con muchos equipos peleando por sus servicios.

Cierto, pero me convenció lo que me ofrece el Badajoz; un buen proyecto, una ciudad atractiva… transmitía energía todo lo que había alrededor, lo que me llegaba. Por eso decidimos venir. Una vez aquí, me cuesta arrancar y, cuando parece que lo hago, llega el COVID, y luego otra lesión… al final casi no he jugado en un año entre la operación de pubis en Polonia, el COVID…

¿Se vio fuera este verano del equipo? El rumor existió.

No, nunca pensé en dejar el equipo ni nadie me dijo nada. Hicimos una pretemporada con Munitis muy buena. Yo he estado dándolo todo por el club porque sabía que este era mi año, que era mi oportunidad. A mí me encantan las pretemporadas e iba sabiendo día a día cómo estaba. No quiero ir de sobrado, pero no me sorprende el nivel que estoy ofreciendo porque cuando trabajas sabes los resultados que vas a conseguir. Y yo he trabajado mucho en la pretemporada.

¿Es mejor jugador ahora que ve todo con perspectiva?

Creo que el tiempo te hace ver cosas que antes te costaba y vas entendiendo más el fútbol con los años, otras facetas que antes no sabías. Ahora me veo más pasional y descubro cosas poco a poco. Recuerdo en Chipre, con Imanol Idiáquez como entrenador, aprendí muchos detalles posicionales que antes no me había dado cuenta. Ahora, aunque vivo todo con mucha más pasión, veo las cosas desde un prisma más objetivo. Y me fijo más porque quiero, además, ser entrenador.

¿En qué ha cambiado?

Pienso más en el equipo que en mí, algo que no hacía cuando era joven. Supongo que es algo que vas ganando con los años. El día que te das cuentas de que el beneficio colectivo es mayor que el individual y que el trabajo te va a favorecer, aprendes más a ser feliz y no sufres tanto. Si eres capaz de ser feliz juegues o no, entonces estarás a gusto con lo que haces. Al final jugar es una consecuencia y, que juegues o no, es cuestión de gustos, que le gustes al entrenador o que le guste más otro.

Lo tiene muy claro.

Es que la base de un equipo, su éxito, está entre los que no juegan, no en los que juegan. Si los que no juegan están a tope, entrenan a tope y se lo ponen difícil a los que no son titulares. Entonces, el equipo funciona. Y más ahora, con cinco cambios. De no estar bien, de no estar entrenando y compitiendo todos a tope, los suplentes liquidan a los titulares.

Hay que ser muy generoso para afirmar eso, usted que ha empezado el curso como suplente.

Al final de los entrenamientos me voy a casa con la conciencia tranquila. Hago caso omiso a lo que se comenta, a lo que se dice, porque yo estoy ahí, entrenando, y sé lo que hago. Si fuera más joven, otro gallo cantaría porque no eres tan objetivo ni el fútbol te ha enseñado tanto. Al final, viendo las cosas con perspectiva, creo que he estado en los sitios cuando no me tocaba estar.

Con tanta información alrededor; aficionados que van de periodistas, periodistas de bufandas, periodistas que no lo son, redes sociales… Tiene que ser complicado no estar al día de lo que sucede a un equipo.

Mire, no tengo twitter, que es donde todo se comenta. Lo tuve hasta Polonia, porque allí le daban mucha importancia. No tengo intención, ni quiero exponerme en lo personal. Deseo mantener mi privacidad para mí.

¿Dañan?

El día que me di cuenta de ello, que me podía hacer daño, cerré mi cuenta. Pero no estoy en contra, respeto a quien la tiene y la maneja bien porque es algo que puede ayudar, pero, a nivel personal, creo que me pueden dañar más que beneficiar.

Lo tiene muy claro.

Muchísimo. Ahora todo eso no me preocupa porque no lo tengo, pero imagine que tiene mil comentarios a algo que son positivos y uno solo negativo, que igual es de un niño de trece años. Y te afecta, te afecta más ese que los otros mil. Insisto en que estás demasiado expuesto, y hay veces en las que puedes entrar al trapo.

Usted arrastra cierta fama por parte de esos aficionados que, como dice, cuando las cosas no van bien es fácil acusar.

Siempre que las cosas van mal la gente tira del pasado, que si cierras bares y esas historias. ¿qué le vas a hacer? Es una crítica fácil casi siempre de gente que se esconde parta acusarte de eso. Creo que, con el tiempo, yo tengo la conciencia muy tranquila.

¿Sigue pensando en acabar su carrera en el Murcia?

¡Ojalá! Es mi equipo y me gustaría decidir que sí, pero no lo sé aún. Si hace un año me hubieran preguntado, hubiera dicho que sí con los ojos cerrados, pero la vida da muchas vueltas y ahora no podría decirlo. En Badajoz estoy muy contento, he conocido gente de fuera del fútbol maravillosa y me siento muy cómodo.

Y su hijo sigue sus pasos. ¿Será la tercera generación de los Aquino?

Me ha dado muchas alas ser padre, que mi hijo comparte su pasión por el fútbol, es ilusionante. Juega en el equipo de los más pequeños del Badajoz.

En el Badajoz este año aspiran a todo, son uno de los grandes candidatos al ascenso.

Queda mucho, pero se ha visto desde la pretemporada que íbamos a tope. Munitis nos inculcó una profesionalidad muy grande y cimentó lo que tenemos ahora. Luego ha llegado Estévez con mucha fuerza y estamos muy bien. Personalmente, a nivel físico estoy como un toro.

Esta pregunta es un poco complicada porque ha jugado en muchos, pero ¿cuál ha sido el mejor equipo en el que ha jugado?

En todos he estado muy a gusto, pero quizás el Racing del primer año fue donde más disfruté. Aquí en Badajoz lo estoy disfrutando de otra forma porque soy mucho más consciente de todo; de mi carrera, de lo que le rodea… ojalá pueda decir algún día que el mejor sitio donde he jugado sea este.

Jugadores como rivales destacará también…

He tenido la suerte de enfrentarme a Messi en Liga y en Copa del Rey a Cristiano Ronaldo y eso es otro nivel.

¿Y quién ha sido el mejor jugador con el que ha compartido equipo?

Diría dos; Sergi Maestre y Borja Granero. Lo de Sergi no lo entiendo, no entiendo cómo no está aún en una categoría superior. Es el tipo más inteligente que he visto, es listo… ¡es que todo lo hace bien!

¿Y Borja Granero?

Cómo vive el fútbol, cómo vive su vida. Es otra historia.

Para terminar. Con su experiencia, habiendo debutado tan joven, ¿qué consejo daría al que empieza?

Que invierta en él mismo, que aproveche los consejos, que cuide su cuerpo a todos los niveles… cuidarse es la mejor inversión.

¿Le queda mucho?

(Riendo) Espero que seis o siete años más.

 

Ángel García

( www.cazurreando.com)

(Imagenes Club Deportivo Badajoz)

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