«EL REAL MURCIA SÍ QUE ES EL PUPAS», por Ángel García

Ángel García

Foto: Rueda de prensa del Consejo de Administración del Real Murcia.

Escribo desde Murcia y con el Murcia en la cabeza tras dos días donde solo imaginar lo que realmente sufren sus aficionados lleva a pensar en un suicidio emocional. No sé si hacerlo ahora puede expresar cierta querencia a imaginar que cualquier texto haga funambulismo entre el oportunismo y la arbitrariedad, entre el corazón y su sangre grana que parece, por momentos, dejar de ser bombeada.

Porque es desmesura lo que siempre ha rodeado al Real Murcia desde que el uso de razón que tengo de los granas, asociado a la primera vez que pisé esta ciudad -dieciocho años atrás-. Porque son montañas rusas emocionales por las han discurrido los caminos de un equipo que merecía el calificativo de pupas antes que el Atlético. Convencido estoy que los atléticos han sufrido menos que los aficionados del Murcia, que los atléticos han sido engañados menos que los aficionados granas, que lo atléticos han saboreado más la victoria y los éxitos que los huertanos, porque un éxito en Murcia era un ascenso, una victoria por los pelos, una permanencia con la que nadie contaba y se lograba.

Nunca el cuadro murciano ha jugado, en los últimos años, en un campo de fútbol sin mirar de reojo a un cadalso imaginario donde asomaba la cuchilla que cercenaba las ilusiones. Nunca, insisto. Porque nunca se ha creído el equipo ser nadie sin los suyos, sin una afición desgañitada y desgarrada ante todos y ante cualquiera, sin perder peso por la entidad, ya fuera emigrando en masa a la sede de la LFP o a la puerta del estadio.

No soy murciano, ni me siento como tal aunque mi mujer y mi familia lo sean. No lo soy, pero valoro a un ciudad y a un equipo cuyos aficionados han cimentado un sentimiento aferrado al escudo más allá de quienes han sido sus dirigentes, porque son ellos, precisamente los que tomaban las decisiones del club, el hilo conductor de un desastre que se mascullaba en los pasillos donde la espaldas escondían la realidad. Quizás el hecho de no ir de cara, de contar la verdad, de esconder la realidad, ha supuesto que se llegue al lugar donde nadie ha querido hacer parar este AVE equivocado, el que todos ansiaban pero que dejó un pasajero, venido de México, que nadie esperaba.

Pero es que Murcia y el Real Murcia ha sido el destino de muchos visitantes que han venido a encontrar en el club un negocio personal por encima de sentimientos. Ya desde Samper, con el nuevo siglo, llevan los aficionados sostenidos en un destierro dependiente de tormentas imaginarias, de expectativas cogidas con pinzas, de verdades que se engañaban a sí mismas. Han pasado personajes con bombín y mochilas, tipos con ínfulas de revistas del corazón, patrones sin envergadura moral para dirigirse a sí mismos que convirtieron los despachos en mesas de parchís. Lo peor no fueron ellos, lo peor fueron los murcianistas de golpe en el pecho que les abrieron las puertas.

Ahora, entre la miseria sentimental que asuela a los aficionados en las últimas 36 horas, emerge un consejo de administración abatido, con muchos problemas para entender sin bufandeo el fútbol como deporte, pero con un afán encomiable -desde los despachos- para revertir la situación con errores y aciertos. Hoy sorprendían sus palabras buscando una entereza que les retroalimentara una indulgencia afectiva asociada al escudo. Sorprendía donde se ha llegado, o, quizás, donde se pudo llegar. Ojalá lleguen, que no se quede ahí un esfuerzo que exige responsabilidades. Y ellas llevan, de forma irremediable, a los murcianos cuyos nombres todos saben.

 

Next Post

ADRIÁN ARAGUREN SALE DE OSASUNA RUMBO A LA MUTILVERA

Foto: @lapreferente El central de Osasuna Adrián Araguren se unirá en breve a la Mutilvera para reforzar el equipo navarro en esta segunda fase de competición. El defensor de los rojillos había disputado hasta la fecha seis partidos, uno de ellos como titular, en el equipo de Castillejo.