«LA PANDEMIA, EL ALIADO DE ALGUNOS (desgraciadamente)», por Ángel García

Ángel García

Mes y medio para que acabe la competición y la soga ahoga el cuello de muchos. Y, aunque ahogue, algunos miran para otro lado fingiendo que esa anoxia no se les note demasiado. En algunos casos, mirar de soslayo, no aleja de la realidad a algunos equipos cuyo ridículo está limitando la falta de pericia en los despachos más absoluta. Y digo en los despachos porque, por desgracia, en este categoría, el peso del trabajo -tanto el bueno como el malo- pesa demasiado-.

Buscando el idilio con la grada, es precisamente la afición la que sostiene a muchos técnicos aferrados al asiento del banquillo. Y afirmo esto porque todos saben que, de haber público en las gradas, el número de ceses sería mayor, mucho mayor, y no solo en esta categoría. La pandemia ha hecho mucho daño desgraciadamente a nivel social y deportivo, pero insisto, la desgracia ha sido un colchón de tiempo para muchos clubes a la hora de tomar decisiones. No sentir el aliento y los reproches de los aficionados que sienten el escudo, de los que, en muchos casos, han pagado un abono por no asistir a los partidos, ha dado manga ancha para que la toma de decisiones no solo se haya dilatado con el tiempo, sino que incluso no haya existido, bien por dejadez, por creencia en los principios de un proyecto extinguido en resultados o por falta de cash en la caja.

Definitivamente, aguantar a los aficionados en las redes sociales -única forma de pataleo de los seguidores- es más llevadero que la desaprobación que se daría en los palcos de los estadios. Y es duro ese proceso de inanición en los resultados cuando la apuesta, en un año donde se juegan todos muchísimo, es enorme. Tan enorme como el esfuerzo emocional de los aficionados que sienten un escudo para seguir al equipo sin apenas verlo, que han pagado un abono pensando en ver a su club -y que no pueden asistir a los campos-, que saben y quieren estar a las duras en estos momentos en los que la expresión ya no lleva implícito a las maduras, porque esa madurez de los cargos directivos a la hora de tomar decisiones se va perdiendo.

El fútbol pierde, cada día que pasa, su misticismo, su leyenda innata que llevaba a tomar decisiones que, impopulares o no, iban implícitas en los cargos. Ahora nos encontramos múltiples cargos, funciones marcianas, escalas jerárquicas en los clubes que tienen más valor para los clubes que los dueños de las botas de fútbol. Y esos cargos, cuando deben decidir, se acobardan.  Quizás, por falta de recursos, quizás por falta de disciplina interna para asumir o, quizás, y es lo que duele, porque los aficionados les importan un comino.

Y digo esto un domingo, este domingo, sabiendo que cualquier lunes en cualquier momento sanitario, social y deportivo de normalidad hubieran amanecido los clubes con notas de prensa explicando varios ceses. Pero claro, en una jornada en la vida deportiva de normalidad, porque la excepcionalidad de la situación nos ha llevado a una anormalidad de decisiones más que absoluta.

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ONCE DE LA JORNADA "GRUPO I" FIN DE SEMANA 13-14 DE FEBRERO

        PORTERO   Patrick Gilmar Sequeira Mejías (Celta B)   DEFENSAS   Miguel Santos Alfageme (Langreo) Emilio Morilla Losada (Marino) René Pérez Iglesias (Lealtad) Héctor Hernández Ortega (Deportivo)   CENTROCAMPISTAS   Imanol García Lugea (Pontevedra) Oriol Rey Erenas (Valladolid promesas) Miguel Villar Alonso (Compostela) Iker Losada Aragunde (Celta B) Alejandro ‘Álex’ Miguel Arias de Haro (Marino)   DELANTEROS   Rufino Familiar Sánchez (Pontevedra)